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Los padres estamos fallando en el proceso de
educar
¡Por favor despierta papá, despierta!
Dr. Vicente Pecorelli Mottola
Cada día los hijos pretextan su ayuda en las
labores del hogar alegando que su única responsabilidad es el
estudio, pero lo demás depende totalmente de sus padres. A eso se
le llama ser mantenido. Confundimos lo que es el amor y nos
dedicamos a hacer felices a nuestros hijos, a cumplirles sus
caprichos, a resolverles la vida y no pensamos en prepararlos para
una vida dura, así que nuestros hijos nunca aprenderán a ganarse
la vida y a ser autosuficientes. A eso se le llama hacerlos dependientes
e inútiles. Los padres estamos fallando en el proceso de
separación, individualidad y ayuda a los hijos para crear su propia
independencia. A eso se le llama: complejo de papa gallina.
En aras de una felicidad mal entendida queremos llenarlos de cosas
materiales, se les compra la mejor ropa o los zapatos más caros.
Estudian en escuelas particulares, dinero para las discotecas,
dinero para sus gastos, un carro si es posible, sin mencionar otros
"compromisos económicos que ellos hacen", los cuales no
se ganan. Y lo más grave: ellos piensan que es tu obligación. A
eso se le llama alcahuetería. Te sacrificas en todos los
sentidos para que tus hijos tengan lo mejor y nunca les quedas bien.
Les hemos dado tanto, que se creen merecedores de todo. No te piden…
te exigen. No les ayudamos a hacer conciencia de su papel como
individuos responsables. Si yo como padre cumplo con el compromiso
de cubrir sus necesidades personales, de salud y escolares, ellos
tienen que cumplir con el compromiso de sacar buenas calificaciones
y colaborar en el hogar. ¿Qué está pasando con las nuevas
generaciones? Si miramos un poco hacia atrás y revisamos los años
lejanos o cercanos a nuestra juventud, nos daremos cuenta de que
todo era muy diferente. Les hemos dado tanta atención que se
sienten el centro del universo. No tenías teléfono celular... y no
pasaba nada. No tenías computadora... y te las arreglabas a mano.
Te conformabas con la ropa que te podían comprar y no por eso te
sentías diferente ni descalificado por no usar la marca X ó Z. Si
te llamaban la atención, te negaban un permiso o te daban un
coscorrón, de ninguna manera le faltabas el respeto a tu papá, ni
mucho menos lo amenazabas. Si te ibas a una parranda, fiesta o
reunión, te comprometías a regresar a una hora determinada, que
tenías que cumplir te gustara o no, de lo contrario no había
permiso para la siguiente ocasión. Y eso no era motivo para emitir
gritos, zapatazos y azotones de puerta, chantajes o tener durante
una semana sonrisas fingidas o caras molestas. En ese tiempo
existía un valor muy importante que nos enseñaron desde pequeños,
se llamaba: respeto. Ahora no se conoce, no existe, no sabemos en
qué lugar estará o detrás de qué mueble lo escondimos para que
nuestros hijos no lo encuentren y mucho menos lo practiquen. Había
valores que eran preponderantes: uno era el orden, el otro la
disciplina y otro la obediencia. Hoy en día, algunos padres no
ayudan a sus hijos en la tarea escolar, si no que la hacen por ellos
completa, y habiendo tantos libros e información a la mano, además
se la buscan. Lo único que les falta es ir por ellos a presentar el
examen en el salón de clases. Y todo este circo para que el chico
no haga berrinche y no sufra una deshidratación a causa de sus
lágrimas, y lo más triste... "para mantener la paz social en
el hogar", donde la solvencia y la autoridad de los padres hace
mucho tiempo no existen. Nos convertimos en cómplices de nuestros
hijos. Eso sí, con la boca callada para no caerles gordos con tanta
habladera, y no les permitimos a nuestros niños que se desgasten ni
siquiera recogiendo sus propios desastres y desorden. En nuestros
tiempos no te sobreprotegían, ni te solucionaban los problemas,
tenías libertad hasta para cometer errores, lo cual te llevó a
desarrollar un sentido de responsabilidad y de identidad. Eso se
llama crecer. Dentro de este proceso de crecimiento no estaban
exentos un coscorrón, un cinturonzazo o una que otra nalgada bien
puesta, mismas que a nadie le ocasionó ningún trauma, por tratar
de que obedecieras. En aquellos tiempos la voz de tu padre se
escuchaba con respeto, las órdenes de mamá se acataban sin
protestar y los consejos de ellos no eran catalogados como
cantaletas, rollos o fastidio. Ni le decías a tu papá "ya
cállate"o el famoso "si, hombre, si". En aquellos
tiempos los padres ponían los límites, las reglas y las
condiciones. En aquellos tiempos los padres no tenían miedo de
llamarte la atención y que te enojaras. En aquellos tiempos si no
querías comer, te quedabas con hambre, porque no te daban dinero
para comprar porquerías en la tienda de la esquina. En aquellos
tiempos tus padres no justificaban tus malas calificaciones, ni tu
mal comportamiento en la escuela, ni la falta de respeto a los
maestros, ni tu falta de colaboración y apoyo en tu casa. En
aquellos tiempos el padre decía no. Y no, quería decir NO. En
aquellos tiempos la figura paterna era muy diferente a la actual. En
aquellos tiempos el amor, el respeto y la consideración no daban
cabida a insultos por parte de los hijos. ¿Qué vamos a hacer con
los hijos de hoy? Egoístas, aprovechados, dependientes,
irresponsables, irrespetuosos, groseros, estafadores económicos y
emocionales. Si no les das permiso de salir, se enojan o les da un
yeyo. Si los reprendes te responden y no te escuchan. Si tratas de
buscarlos, te apagan el celular. Si sacan malas calificaciones, no
les importa, total su papá es el que paga. Enséñales a ganar su
propio dinero con honestidad, para que sepan lo que cuesta
administrarlo y disfrutarlo. Enséñales a valorar la oportunidad
del estudio. No todas las personas tienen el privilegio de
prepararse y tener una profesión. Enséñales a respetar a sus
semejantes para que cuando tengan su pareja la sepan cultivar y
cuidar. Enséñales a formar su escala de valores que los harán
seres humanos de bien, útiles a su familia y a la sociedad. Hazles
conciencia que los valores no han pasado de moda ni son piezas de
museo. Enséñales a quererse a sí mismos para que cuando tengan
sus hijos, los amen y eduquen. Para que tengan credibilidad en la
relación de pareja. Vamos a ponernos las pilas, hagamos de nuestra
escala de valores un estandarte, para que nuestros hijos aprendan lo
que es el respeto, el compromiso, la honestidad, la humildad, la
cortesía, la prudencia, la generosidad, el agradecimiento; y la
nobleza de corazón... Que los hará unos seres humanos de
excelencia. No es tan difícil. Prueba y verás.
vicentepecorelli@gmail.com
vicentepecorelli@cantv.net
La conducta correcta
Naybis Narváez
Se ha venido insistiendo en la profunda crisis de
la práctica de valores de la sociedad venezolana, latinoamericana y
mundial. Se habla indistintamente de términos mal empleados, como:
pérdida de valores, ausencia de valores e inversión de valores, en
donde fundamentalmente se tiene que uno de los elementos
contribuyente a este tema es debido a la velocidad e invasión que
le imprime la ciencia y la tecnología a los cambios de conducta en
las personas.
Desde esta perspectiva, el sistema educativo, al
ser centro de producción e interpretación de muchos conocimientos
que posibilitan estos cambios a objetos a que no se produzcan
manifestaciones negativas, tiene la obligación de participar en la
aplicación de métodos y estrategias basadas en valores humanos,
así como de la búsqueda de los mecanismos y las posibilidades para
controlar sus efectos en beneficio del hombre; para hacer más
efectivo el proceso de enseñanza y aprendizaje, el docente debe
tener actitud constante de observación y orientación que facilite
la aplicación de estrategias educativas integrales y de amplio
alcance que se sustenten; es un esfuerzo cooperativo en un trabajo
de equipo en la toma de decisiones concensuadas y en la
construcción democrática de normas y criterios de acción centrada
en valores como la verdad, la paz, el amor, la conducta correcta y
la no violencia. Así la educación formará ciudadanos sanos en lo
afectivo y cognitivo, para que funcionen dentro de un contexto
cultural dado con excelencia humana, ello implica estudiar para el
trabajo, para la vida, en pocas palabras para la sociedad; de lo que
es real y de lo que se define como culturalmente propio.
Venezuela día a día
4 de julio
Este día lo reserva la Iglesia Católica
universal para festejar a Santa Isabel de Portugal, nieta e hija de
reyes, quien se dedicó a la oración y al cuidado de los pobres
hasta su muerte.
**Día del Arquitecto venezolano.
-1903: El presidente Cipriano Castro decreta la
creación de la Academia Militar de Venezuela y señala las
diferentes materias que debían dictarse para la formación de los
oficiales del Ejército. Se ordena la construcción de un edificio
especialmente destinado al funcionamiento de la Escuela, que en la
actualidad ocupa el Museo Histórico Militar, ubicado en La
Planicie, Caracas, y que antes ocupó el Ministerio de la Defensa.
La controversia que siempre ha existido en relación con la fecha de
fundación de la Academia Militar se aclara definitivamente porque
ella fue creada tal día como hoy en 1903 pero inició sus
actividades el 5 de julio de 1910.
-2006: El presidente de la República, Hugo
Chávez, suscribió el protocolo de adhesión de Venezuela como
miembro pleno del Mercosur en un acto que fue considerado como el
inicio de una "nueva era" del bloque.
-2008: Se cumple el 334º Aniversario de la
consagración del Nazareno de San Pablo por el arzobispo de Caracas
fray Antonio González de Acuña, realizada el 4 de julio de 1674
cuando la ermita de San Pablo fue elevada a la categoría de
viceparroquia de la Catedral de Caracas junto con Altagracia.
** En 1798, hace 210 años, el Libertador recibe
el grado militar de Subteniente de las Milicias Blancas de los
Valles de Aragua y es asignado a la sexta compañía del citado
batallón.
**El 4 de julio de 1817, hace 191, al ser
acorralado en las cercanías de su campamento, en la laguna de
Casacoima, en el actual estado Delta Amacuro, el Libertador entró
en trance, hizo caso omiso al peligro y lanzó promesas de
conquistar lejanas tierras, de conquistas prodigiosas cuando no
existía ni patria definida. Los compañeros, al ver su actitud,
murmuraron: "Todo está perdido, el Libertador está loco"
pero dos años más tarde Simón Bolívar llevó la libertad a la
Nueva Granada, en 1821 a Venezuela y en 1824 a toda la América
Meridional.
**La noche del 4 de julio de 1827, hace 181
años, fue la última de su vida que el Libertador durmió en su
ciudad natal.
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