En el Abierto de Estados Unidos

Ivanovic ganó con susto

La serbia Ana Ivanovic tuvo que bregar para vencer.

La serbia Ana Ivanovic recuperó su confianza a tiempo para ganarle con susto a la rusa Vera Dushevina 6-1, 4-6, 6-4 en la primera rueda del Abierto estadounidense.

Apenas repuesta de una lesión en el pulgar derecho, la primera cabeza de serie tuvo que esforzarse para superar en tres sets a su rival, que ocupa el puesto 57 en el escalafón.

En desventaja de 3-2 en el tercer set, la campeona del Abierto francés recuperó súbitamente la confianza y empezó a ganar puntos.

"Había aflojado la concentración", explicó.

Por su parte, la colombiana Mariana Duque Marino debutó con un triunfo sobre la tailandesa Tamarine Tanasugarn por 0-6, 6-3, 6-2.

Pareció un encuentro dividido en dos. El primer set fue para la tailandesa que pareció que se iba a llevar por delante a la sudamericana. Pero a partir del segundo set Duque Marino dio vuelta al encuentro para ir imponiendo su juego cada vez con mayor facilidad.

La serbia de 20 años había jugado sólo dos partidos desde Wimbledon a mediados de julio mientras cicatrizaba el pulgar. La lesión obligó a Ivanovic a retirarse de los Juegos Olímpicos antes del comienzo del certamen y a reducir drásticamente sus prácticas.

"Me sentí muy bien hoy", dijo de todos modos. "Estaba feliz de estar en la cancha".

El peor comienzo de una primera preclasificada en el Abierto fue en 1967, cuando María Bueno tuvo libre la primera rueda y perdió en la segunda. El último primer cabeza de serie entre los varones que perdió en la primera rueda en Flushing Meadows fue Stefan Edberg en 1990.

Ivanovic se las vio feas.



El púgil siente muchos dolores

Oscar de la Hoya ve el retiro a la vuelta de la esquina

El mítico púgil Oscar de la Hoya, uno de los mejores boxeadores libra por libra de las dos últimas décadas, reveló ayer que a los 35 años de edad siente dolores de espalda y rodillas y por eso se retirará pronto de este deporte.

"Conservo la rapidez y puedo golpear como siempre, pero ya no es lo mismo que 10 años atrás. Me levanto a entrenar todos los días a las 5:00 de la mañana y me duele la espalda y las rodillas, lo cual indica que está cerca el retiro", aseguró.

De la Hoya, con 39 victorias, 30 de ellas por nocáut, y cinco derrotas, aparece en el número uno de la división superwelter del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y el próximo 6 de diciembre reaparecerá en el cuadrilátero en un pleito en Las Vegas ante un rival aún no decidido.

El peleador estadounidense de padres mexicanos dijo estar optimista y confiado en su experiencia para ofrecer una buena demostración. "Me gustaría que fuera el filipino Manny Pacquiao porque le ha ganado a varios mexicanos en los últimos tiempos y quiero vengarlos", señaló.

Vestido de traje y de buen talante, De la Hoya se presentó ayer martes ante los medios para anunciar una serie de combates patrocinados por su empresa 'Golden Boy', con el fin de desarrollar talentos latinoamericanos y se dio tiempo para hablar de su carrera y de sus planes.

"Todavía me fajo en el gimnasio como cualquiera, pero cada vez todo se pone más peligroso porque los rivales son jóvenes. No creo en que el retiro sea después de la próxima pelea, pero puede ser", dijo.

De la Hoya se dio a conocer hace 16 años al vencer 7-2 al alemán Marco Rudolph en la final de peso ligero de los Juegos Olímpicos de Barcelona'92. Rememorando aquella pelea, confesó que en ella renunció a su estilo elegante "para tirar muchos golpes" y así adecuarse al sistema de puntuación del pugilismo aficionado.

Al referirse a la manera de decidir las peleas en el boxeo olímpico, con un recuento de los golpes con una computadora, dijo que no funciona porque los peleadores cambian su estilo.

"Es mejor como era antes, que unos jueces vean y luego decidan el ganador porque ahora los boxeadores tiran golpes a lo loco y eso perjudica, especialmente a los latinos", aseveró.



Las decepciones de los anfitriones en los Juegos Olímpicos

Las "espinas" del deporte chino

China alcanzó en sus Juegos Olímpicos el primer puesto en el medallero por primera vez en la historia: Esta magnífica noticia para el deporte nacional, tan celebrada en el país asiático, se vio sin embargo ensombrecida por fracasos deportivos que impiden hablar de "victoria total" para los locales.

Mientras el país vibraba con las esperadas medallas en deportes como la halterofilia, el tenis de mesa o la gimnasia, y otras inesperadas en disciplinas como la vela, el remo o el voley playa, algunas de sus grandes estrellas fallaron estrepitosamente, mientras la presencia local en los podios de los deportes más mediáticos, como el atletismo o la natación, fue más bien escasa.

Quizá fue en atletismo, deporte rey de unos Juegos Olímpicos, donde China se quedó con peor sabor de boca, ya que en todas las pruebas sólo logró dos bronces: El de Zhou Chunxiu en maratón femenino, y el de su compañera de equipo Zhang Wenxiu en lanzamiento de martillo.

La gran esperanza local de oro en el Nido, Liu Xiang (oro en 110 vallas en Atenas), protagonizó uno de los momentos más dolorosos para los anfitriones, ya que se retiró, con gestos de visible dolor, tras una salida falsa de la primera ronda, sin competir siquiera.

Las chicas del voleibol, comandadas por estrellas como Feng Kun o Zhai Ruirui, fueron la mayor decepción por equipos, y tuvieron que conformarse con un bronce que supo a poco después del oro de Atenas 2004.

Más decepcionante fue el fútbol femenino chino, que tras sus éxitos en los años 90 (plata en Atlanta 96) sigue sin levantar cabeza.

Las "Rosas de Hierro", como se denomina al equipo nacional, cayeron en cuartos ante las japonesas, un rival que en principio se antojaba asequible.

Los equipos masculinos, conscientes de que las ligas nacionales todavía no tienen la financiación ni el desarrollo de Europa o América, no aspiraban a mucho, aunque quizá sí se soñó con que el baloncesto, con Yao Ming a la cabeza, lograra algo más que los cuartos de final en los que cayó con Lituania.

Otro deporte en el que China soñaba con una cosecha de todos los oros fue el bádminton, donde sin embargo dos de las cinco medallas doradas (dobles mixtos y masculinos) se marcharon a Corea del Sur e Indonesia.

Sólo el tenis de mesa no falló, y ahí China se llevó no sólo los cuatro oros, sino también dos podios completos (oro, plata y bronce) en las modalidades masculina y femenina.

El Cubo de Agua, la otra gran instalación de los clausurados Juegos junto al Nido, tampoco escuchó demasiado el himno chino en las pruebas de natación, donde dominaron figuras como el estadounidense Michael Phelps, la australiana Stephanie Rice o el japonés Kosuke Kitajima.

Sin embargo, la natación no supuso una decepción tan grande como las anteriores para el deporte chino, que, sin haber despuntado en ese deporte en los últimos años, todavía logró celebrar el oro de Liu Zige en 200 mariposa, así como dos platas y otros tantos bronces.